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EL ORIGEN DE LOS RARÁMURI Y LOS CHABOCHI - 68 Voces

Publicado por Brenda Martínez Montiel en


Chihuahua es una de las 32 entidades federativas que integran México, se caracteriza por ser el estado con mayor extensión territorial, localizándose al extremo norte del territorio nacional, su geografía se compone por la cordillera montañosa de la Sierra Madre Occidental, lo que hace de este espacio una zona riscosa y agreste, con muchas barrancas o cañones profundos y escarpados. Su clima es árido y extremo, sus temperaturas oscilan entre un calor asfixiante y un frío casi insoportable.
Sin embargo, esta región ha sido cuna de un pueblo milenario cuyos orígenes pueden rastrearse desde hace unos treinta mil años. Los Rarámuris o Tarahumaras como se les conoce de manera castellanizada ocupan en la actualidad una cuarta parte del territorio en el suroeste del estado de Chihuahua, en una de las partes más altas de la sierra, también conocida como Sierra Tarahumara. Rarámuri etimológicamente significa pie corredor y en un sentido más amplio quiere decir los de los pies ligeros, haciendo alusión a la más antigua tradición de ellos: correr. Concibiéndose a sí mismos como los de los pies alados.

Rarámuris Danza

Los Rarámuris son un grupo étnico rico en cultura, tradición e historia. Antes de la llegada de los españoles este espacio geográfico fue habitado por diferentes  grupos que no se pensaban a sí mismos como pertenecientes a un mismo grupo cultural, cada uno de ellos tenía su propia organización, lengua y costumbres. Fueron los misioneros los que aplicaron el término Tarahumara a todos los habitantes de la zona como: los Guazapares, los Chínipas, los Témori, los Guarijíos y los Rarámuris, entre otros.
La segunda mitad del siglo XVII cambió su modus vivendi radicalmente, todos estos grupos debieron relacionarse con otras culturas que nunca antes habían visto ni imaginaban que existían. No sólo fueron  los europeos en general, sino también algunos africanos esclavos. Los misioneros intentaron concentrar a los Tarahumaras en poblados alrededor de las misiones para poderlos catequizar y, a la vez, fueran mano de obra en las minas y en las haciendas agrícolas de los españoles. Pero su espíritu libre después de la catequización los llevó a revelarse de esa forma de vida y de trabajo, refugiándose en las zonas altas e inaccesibles de la sierra, este aislamiento hizo que este grupo étnico conservará muchos elementos de su cosmovisión presentes hasta el día de hoy y otros fueran adaptados y reinterpretados a la religión cristiana.


La cosmovisión Rarámuri es de gran trascendencia para su autodefinición como cultura. El que no hace la fiesta no es Rarámuri. Para serlo, hay que trabajar, porque la fiesta también es trabajo, es una manera de cumplir con sus antepasados y así mantener sus tradiciones. Para los Rarámuri, la tierra es donde los pusieron los anayáwari (los antepasados); es prestada, razón por la cual hay que trabajarla y respetarla. Toda la naturaleza es digna de respeto y hay que tratarla con amor, con el mismo amor con el que los anayáwari cuidan a los Rarámuri.
Para los Rarámuris como en todas las culturas ancestrales existe un mito fundador cuya creencia general radica en el hecho de que en un principio todo lo era el sol y la luna que vivían solos en forma de niños, vestidos únicamente con hojas de palmilla habitaban una choza de palos revocados con lodo y techo de palma. Estos niños no poseían ningún bien terrenal: ni vacas, ni chivos, ni gallinas, ni borregos, ni cóconos. Los dos niños eran de color oscuro y el lucero de la mañana era el único que brindaba luz a la tierra. Ellos no hallaban qué hacer entre tanta oscuridad. No podían trabajar y tenían que tomarse de la mano para no tropezar con las piedras y caer a los barrancos.

Madre Tierra Raramuri
El Origen Rarámuri

Pero un día curaron al sol y a la luna tocándose el pecho con crucecitas de madera de madroño mojadas en tesgüino, y poco a poco el sol y la luna empezaron a brillar y a dar luz. Cuando el mundo se llenó de agua, un niño y una niña tarahumara subieron a la montaña llamada Lavachi, situada al sur de Panaláchic, de la cual llegaron cuando el agua desapareció llevando consigo tres granos de maíz y tres de frijol, y como todo estaba blando con tanta agua, las plantaron en una roca, se acostaron y tuvieron un sueño aquella noche. Posteriormente cosecharon, y de ellos descienden todos los tarahumaras. Al mismo tiempo, el Señor de las Tinieblas, enojado y celoso del nacimiento del Rarámuri, creó una figura de cenizas. Con un solo golpe, se convirtió en el hombre blanco o Chabochi. Así nacieron los Rarámuri y los Chabochi. Así lo dicen los Rarámuris.
Para el Rarámuri, el sol y la luna son sus antepasados, y por lo tanto sus deidades. En algunas regiones de la sierra el sol es mujer “porque es la que da calor”, la que anda trabajando todo el día, y la luna es hombre, “porque anda trabajando en la noche”, porque los hombres Rarámuri salen de los ranchos a buscar vigas para construir sus casas y a veces, deben caminar de noche; por eso la luna es hombre. Pero en otras regiones de la sierra, la luna es mujer y el sol es hombre. Debe recordarse que el territorio de la Sierra Tarahumara es muy grande, y así de extensa es la diversidad cultural.

El Origen Rarámuri

Hoy en día ya no existen sistemas de castas; sin embargo, todavía se perciben los restos de esa historia colonial. Si consideramos la idea de que la palabra o concepto Tarahumara surgió en el siglo XVII para identificar a todos los indígenas de la región, en contraposición con el blanco, mestizo o Chabochi, entonces, ser Rarámuri lleva mucho contenido demostrándose en su comportamiento y lo más importante de todo: hacer la fiesta, tomar batari (tesgüino), ya que sus antepasados así lo han solicitado. El Rarámuri tiene muy claro que al mundo hay que cuidarlo siempre, no hay que permitir que se muera, que lleguen las aguas otra vez y se inunde la tierra; por eso deben hacer la fiesta, pisando fuerte y manteniendo todo lo malo abajo.
Celebramos la diversidad cultural de México, con las magníficas animaciones del proyecto 68 Voces, en colaboración especial con Hola Combo, INALICDI y Canal Once de quienes tomamos ésta animación con su permiso y agradecemos la siguiente historia...


Referencias:

  • Arpee, L.H. Los indios Tarahumaras de Chihuahua, México. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2000. P. 461 - 477

  • Pintado Cortina, Ana Paula. México: CDI - PNUD, 2004. P. 39

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Por: @Brenda_Martz


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