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NAPOLEÓN PÉREZ PAMATZ Y LA TRADICIÓN DE LA METALISTERÍA

Publicado por Brenda Martínez Montiel en

Michoacán es uno de los estados más ricos y distintivos del arte popular mexicano. Riquezas naturales, arquitectónicas y culturales hacen de sus ciudades y pueblos una experiencia inolvidable para sus visitantes, sin importar de dónde vengan.
Inspiración y sensibilidad se hacen presenten en cada uno de sus pueblos a través de las diferentes creaciones artísticas, distinguiéndose por la riqueza de formas y colorido. Como parte de la tradición cultural de un pueblo, pasa de padres a hijos, del maestro al aprendiz y con técnicas y herramientas antiguas aparentemente sencillas, el artesano se las ingenia para crear y preservar la práctica ancestral, sin dejar de añadir el sello de su propia personalidad.
La orfebrería a partir del martillado de cobre surge en los tiempos prehispánicos con el pueblo purépecha, posteriormente a través del sincretismo cultural se nutre para conocer lo que hoy día da vida a magnificas piezas de arte elaboradas con éste metal. La técnica consiste en que varias personas sincronizadas moldean a golpe de martillo el metal al rojo vivo sobre un yunque.
Napoleón Pérez Pamatz es un artesano de Santa Clara del Cobre, desde muy pequeño, como la mayoría en el pueblo, heredo la tradición de la metalistería. A sus ocho años de edad Napoleón comenzó a dar a conocer su trabajo y a obtener los primeros reconocimientos en el año de 1984, desde ahí a la fecha la vida de este artesano se ha caracterizado por la pasión y entrega con la que moldea el metal, destreza que lo ha llevado a ganar los primeros lugares en las categorías de  creación de floreros, candelabros, miniaturas, ollas de aro, entre otros, por parte de la Casa de las Artesanías del Estado de Michoacán, el Gobierno del Estado y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías. Napoleón nos comparte un poco de su inicio en del oficio y proceso de las piezas:
“Empecé ayudando como zorillo, que es la persona que ayuda con el fuey, instrumento que alimenta el fuego para calentar el cobre. La técnica es cobre martillado, se calienta y se golpea desde su inicio hasta darle la forma que el artesano desea, posteriormente el acabado se realiza en frío.”
“El cobre es reciclado, se obtiene muchas veces de motores eléctricos. Una vez obtenido se funde quemando madera y haciendo un pozo en la tierra, al pozo se le pone carbón, ya estando el carbón bien prendido se le pone el cobre encima para que comience a derretirse. Al terminar de fundirse se destapa para quitarle impurezas y se vuelve a tapar con el carbón que se utilizó para fundir. Ya que está al rojo vivo se saca del pozo y se golpea con un marro para quitar la ceniza. Todo el proceso de elaboración de una pieza de cobre es calentar y golpear, calentar y golpear desde la fundida hasta darle la forma a la pieza...”
“…La plancha se corta en pedazos con una tajadera (cincel para cortar el cobre) a los pedazos se les llama cuarterones, se cortan al tamaño que se requiere hacer la pieza de cobre. A los cuarterones se les quita una capa de cobre pero muy delgada para eliminar impurezas.
El cuarterón se agarra con tenazas y con marros se golpea hasta que quede como un cuadrado, este se golpea con marros hasta que quede como un circulo, cuando queda como circulo se le llama tejo. El tejo se empieza a golpear con una candonga de la parte media hacia afuera, esto es para que se honde y de forma de un tarro. Ya después se empieza a golpear con martillo de peya  (martillo de forma de hacha pero sin filo) de la mitad del tarro hacia arriba hasta darle la forma de un cántaro con cuello  corto por decir un ejemplo. La pieza ya formada se le da una emparejada y se pone al color natural, después se la da una pulida con martillo de boca cuadrada que es el proceso de martillar la pieza.”
Estas son piezas de su taller:
 
Napoleón admira por la gran influencia que ejerció sobre él, a su padre Felipe Pérez Ornelas, artesano que se da a conocer en el libro de Grandes Maestros del Arte Popular por el magnífico trabajo que hace con este metal, ya que su padre fue quien lo inicia en el arte del cobre michoacano. Disfruta de hacer ollas con figuras de animales y plantas  porque gusta de plasmar los de la región donde vive.
“Quiero que las personas al ver una pieza de cobre reconozcan que son de mi pueblo, de Santa Clara del Cobre y que son parte de nuestra cultura que como pueblo ha sido transmitido por generaciones.”
“Mi característica es hacer piezas pequeñas con cabecitas de animales porque son piezas únicas y es la característica de mi taller. Como artesano tengo la necesidad de buscar mejorar día con día, es por ello que la tradición le inyectó mi personalidad, mi estilo.”
 "Sin duda no se le da la difusión suficiente  (a la artesanía) que se requiere para que esta sea la fuente de ingresos primordial de las familias de artesanos, y aunque existen muchas personas que dependen de este  oficio, hay artesanos que no están agremiados y por ende no pueden mostrar al mundo su trabajo, mucho menos obtener de ello el recurso económico digno y proporcional de su trabajo."

Nos despedimos con sus palabras como eco en nuestro pensamiento, haciendo más fuerte el compromiso de continuar en este espacio, la tarea de impulsar como dar a conocer la identidad y trabajo de más artesanos michoacanos y más estados, para que el olvido no sea la constante de nuestros pueblos.
 
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